El movimiento de la EBC germina en Zaragoza

31 enero, 2014 3 Comentarios 2

Hace dos años (fue un primero de febrero) el profesor austriaco de economía Christian Felber compartió sus ideas por primera vez en España. Fue en una presentación para el público de nuestra Zaragoza, en la que explicó su Economía del Bien Común (EBC) que, en palabras de aquellos “visionarios” que tuvieron el acierto de invitarlo, era (y es), ante todo, sentido común.

Sobre todo si entendemos como común aquello que nos debería preocupar al 95% de la Humanidad, esa inmensa mayoría de ciudadanos que salen perdiendo en un modelo económico tan desequilibrado como es el actual.

Y poco sentido tiene que, como seres inteligentes, no busquemos una salida en el incendio provocado por la avidez y falta de control del sistema financiero mundial (tanto el sistema que está al sol como él que prefiere las sombras).

Estando de acuerdo en que es muy reciente, lo que hace trascender a la propuesta de metamorfosis de Christian es que es una alternativa no disruptiva. Es voluntaria, transicional, real y posible. Que se explica con un mensaje sencillo, intergeneracional y entreaguas (capaz de ser entendido y reforzado tanto en campus universitarios como en los barrios). Una propuesta en la dirección contraria a los efectos colaterales y, aparentemente, irreversibles que produce la exuberancia económica actual en la que el éxito vital de una minoría poderosa se traduce en la  paulatina pérdida de dignidad y de derechos humanos del resto. Lo siento pero el sistema actual no nos sirve si pensamos en nuestros hijos, solemos expresar los que buscamos respuestas en la EBC.

Por supuesto, la tarea no es sencilla.

Una de las claves de la EBC es que utiliza a las empresas como vector de transformación. Las empresas pioneras se mueven impulsadas por el propio convencimiento de las personas que las conforman, pero inmediatamente son empujadas por las vientos del cambio en el paradigma del consumo. Es la incipiente evolución del comportamiento (a la postre humano) del consumidor la que puede estar cuestionando los cimientos de la economía: hay fisuras en la ley de la oferta y la demanda.

¿Porqué no pueden pagar los consumidores un precio mas caro por productos no exclusivos si saben que su fabricación aporta de forma indirecta un beneficio para todos?

Son empresas que no tienden a la maximización de beneficios como su último fin. Fabricar sin expoliar recursos, (materiales o energéticos, en clave de economía circular), incluyendo el pago real de externalidades como la contaminación o la adecuada conciliación de la vida familiar de sus trabajadores, creando  empleos dignos adecuando de forma transparente un ratio máximo entre el menor y el mayor salario, fomentando la cooperación y no la competición, utilizando mecanismos de democracia interna, etc.  Como en el mercado actual es obvio que estas empresas tienen desventajas en costes una segunda acción de economía consciente por parte de nosotros, los ciudadanos-consumidores es apoyar con nuestro voto a aquellas formaciones políticas que propugnen medidas legales, fiscales y laborales que equilibren esta desventaja inicial de partida. En el fondo nada rompedor, sería democratizar una práctica de “legislación a medida” de la que gozan determinadas empresas multinacionales de servicios básicos.

Y ¿quién otorga el sello de excelencia que diferencia a las empresas del bien común y que les permite un adecuado “marketing social”? Pues aquí la EBC propone una nueva innovación: los propios ciudadanos organizados en grupos locales y bajo una gestión por principios. La proximidad es terriblemente efectiva para saber si una empresa quiere conseguir y utilizar determinadas etiquetas verdes sólo para vender más. No se puede engañar a mucha gente todo el tiempo. Es un control de abajo arriba, una clase de auditoria ciudadana. Es la autonomía y responsabilidad que permite la democracia interna.

En Zaragoza, la semilla que ha germinado la formamos un pequeño nucleo de personas sin vinculación previa entre nosotros, entre los que nos encontramos un médico de familia, un informático, dos ingenieros, una profesora de universidad, dos economistas, un sociólogo, un par de miembros de ONG’s, dos funcionarios y varios ciudadanos, algunos de ellos en paro y otros trabajando en sus propias empresas o por cuenta ajena.  En un formato de innovación abierta, copiando y creando a partir de otras ciudades y grupos con mas experiencia, y entregando nuestro tiempo ad honorem, ya podemos decir que hemos comenzado en nuestra ciudad el, ya global, apolítico y aconfesional, movimiento de la EBC.

Por último, en esta primera declaración de intenciones, queremos reafirmar que estamos para sumar y no restar a otros círculos de colaboración y de cambio en Zaragoza, como las “Transition Towns“, los mercados sociales o las plataformas de renta básica ciudadana. Con la creencia de que la EBC es un movimiento con el que el 95% de la población debería estar de acuerdo. Al menos en la intención básica de cumplir con la Declaración Universal de los Derechos Humanos o con los artículos relativos al bien común que se encuentran en la mayor parte de las constituciones europeas

Fotografía by Coley Chritine


3 Comentarios

  • jonatan / 3 años Hace / Contestar

    Una vez más un artículo claro y muy inspirador. Esto solo puede triunfar!!

  • Mónica Iranzo / 3 años Hace / Contestar

    Me gustaría participar.
    Cómo lo hago?
    Creo que es importante empoderar al consumidor, no conocemos nuestra fuerza…no es poca.
    Un saludo afectuoso,
    Mónica Iranzo.

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